enero 10, 2012

Origami Colombia 15 years - Report by Christine Edison

Christine Edinson, one of the foreing attendees in Origami Colombia 15 years, shares her appreciations about this convention.

Lealo en español.

This fall I was invited to the 15th Origami Columbia origami convention. I arrived on Thursday, November 14 and was picked up by Jose Tomas Buitrago and Guillermo Larrahondo. We went to Jose Arley Moreno’s place where all sorts of origami goodies were laying around. Large plastic modular polyhedrons were strewn about as they worked on finalizing particulars for the convention. We got to the hotel and I was amazed to see the striking students. It was amazing to see such organization and energy from the students who wanted more access to education.

We went to a library in to teach anyone who wished. Initially there was a rainstorm and I thought no one would attend, but as it dried up more and more children came. Everyone taught different models and the children and adults, who were new to origami, did a wonderful job.

The convention started on Friday evening with a lovely presentation acknowledging everyone who was attending. There was a montage of conventions past and we got to see a lot of people growing up. Saturday classes started and I started by teaching the Bulldog Bookmark. We completed that in a short while and then did a simple variant, the Butterfly bookmark. I was very impressed with the ability of the folders. Over the two days everyone who took classes had very strong folding skills, something I don’t see consistently when I teach in the U.S. The three-dimensional tessellation sampler was completed by everyone; not an easy task. I didn’t take to many classes, but I did get to take a paper marbling class that was very fun and gave me flashbacks to finger-painting in kindergarten. Meals were eaten with a variety of convention goers and were very interesting. The origami presentation in the lobby was first class and everyone was very helpful and kind. There were two Americans more, John Weiss and Andrew Hudson.

They had a variety of activities that were crowd pleasers. The origami soccer was a complicated affair that everyone took very seriously. I have to say I rooted for John Weiss during the “Origami World Cup,” but his adorable Elephant’s didn’t fair so well. Perhaps my favorite was the piñata’s made from modular’s that had ping-pong balls. They had three different rounds, one for girls, one for boys, and one for a group of blind folders. Everyone scrambled to get ping-pong balls and they were used for prizes afterwards.  They had chocogami, in which I competed and realized just how bad I am at doing origami under pressure. In the end mine was a crumpled boulder, but most of the folders created very recognizable dinosaurs from the chocolate wrapper. Sunday it was wrapped up with another presentation and the books were given out. They have a sweet tradition where people sign each other’s books like a memory book and everyone is running around getting people to sign their books.

Monday there was a large group that went sightseeing. From the arts district to the oldest church in Cali, it was a very memorable time. It was a sunny day with beautiful blue skies. I highly recommend traveling to Cali for the convention and would like to thank everyone who translated and helped me out.

Origami Colombia 15 años - Reporte de Christine Edison

Christine Edinson, una de las participantes internacionales en Origami Colombia 15 años nos comparte sus vivencias en el encuentro.

Read this in English.

En el último trimestre del año participé en el decimo quinto Origami Colombia. Llegué el jueves 14 de noviembre y me recogieron José Tomas Buitrago y Guillermo Larrahondo. Fuimos a la casa de José Arley Moreno donde había por todo lado elementos relacionados con origami. Poliedros modulares grandes de plástico estaban esparcidos en estado de finalización para tenerlos listos en el encuentro. Fuimos al hotel y me sorprendió ver cerca de allí estudiantes en manifestaciones. Me asombró ver su organización y energía de los estudiantes que quieren más y mejor acceso a la educación.

Estuvimos en una biblioteca para enseñar a quien quisiera. Al principio hubo un aguacero con rayos y pensé que nadie vendría, pero al escampar llegaron muchos niños. Cada uno del grupo enseñó varios modelos a grandes y chicos, quienes eran principiantes. Se hizo un trabajo maravilloso.


El encuentro empezó el viernes en la tarde con una presentacion muy encantadora agradeciendo y resaltando a todos los participantes. Hubo un montaje fotográfico de los pasados encuentros donde vimos crecer a mucha gente. El sábado comenzaron las clases y yo debuté enseñando el separador de libros en forma de perro bulldog. Lo hicimos en un santiamen y luego hicimos una mariposa separador de libros. Me impresionó la habilidad de los plegadores. En dos días todos los que tomaron clases tienen un nivel muy alto de plegado, algo que no parece consistente cuando enseño en Estados Unidos. La teselación tridimensional que mostré, fue doblada por todos, no fue fácil. Estuve en pocas clases, pero hice una de decoración de papel que fue muy divertida y me llevó a mis años del kínder donde pintaba con los dedos. Las comidas se compartieron con muchos asistentes y fueron muy interesantes. La exposición que se hizo en el vestíbulo fue de mucha calidad; todos los participantes fueron muy serviciales y amables. Participaron dos estadounidenses más, John Weiss y Andrew Hudson.

Hubo muchas actividades que disfrutaron los asistentes. La copa de fútbol de origami fue un poco complicada y fue tomada muy en serio por todos. Tengo que decir que le hice barra a John Weiss, pero su equipo de elefantes no fue muy prometedor. Posiblemente mi actividad favorita fue la piñata, hecha de modulares que contenían pelotas de ping pong. Hubo tres rondas, para mujeres, para hombres y para un grupo de plegadores invidentes. Cada uno se retorció para atrapar las bolas, que fueron cambiadas por premios. También se hizo chocogami, donde competí y me di cuenta que soy muy mala para plegar bajo presión. Al final, mi modelo fue una piedra toda arrugada, pero muchos de los origamistas crearon muchos dinosaurios muy reconocibles a partir de la envoltura de la chocolatina. El domingo tuvimos otra presentación y se entregaron los libros del encuentro. Hay una tradición muy encantadora donde cada cual firma el libro de los otros como un anuario. Todos iban de aquí a allá pidiendo que su libro fuera firmado.

El lunes fuimos con un grupo grande a ver la ciudad. Desde el distrito de artes a la iglesia más antigua de Cali, fue un rato muy memorable. El día fue soleado y el cielo azul. Recomiendo con mucha propiedad viajar a Cali y participar en el Encuentro. También quiero agradecer a todos los que me ayudaron y traducieron para que mi estadía fuera agradable.